Recursos
Formación obligatoria por sector
Antes de elegir un curso para tu equipo conviene distinguir dos cosas: cómo se aprende cada contenido —la metodología— y cuál es la mejor manera de impartir la formación con esa metodología —la modalidad—. Esta sección explica ambas con ejemplos y esquemas, y enlaza, para cada una, a su sección en esta área de páginas para Recursos Humanos.
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Un mismo contenido puede enseñarse de muchas maneras, y no todas consiguen lo mismo. La metodología es el enfoque pedagógico con el que se ordena el aprendizaje para que lo estudiado no se quede en un examen aprobado, sino que se convierta en algo que el trabajador sabe hacer, comprende de verdad o aplica en su día a día.
Acertar con la metodología empieza por una pregunta sencilla: ¿qué queremos que la persona consiga al terminar? No es lo mismo dominar una herramienta, entender un marco normativo o desarrollar una competencia relacional. Cada uno de esos objetivos pide una forma de aprender distinta, y de ahí parte el esquema.
Cuando el objetivo es dominar una herramienta —Excel, una aplicación, un procedimiento— funciona la práctica deliberada: repetir la tarea con corrección inmediata hasta automatizarla.
Cuando se trata de asimilar un marco —el RGPD, una normativa, un modelo de gestión— encaja el aprendizaje significativo: anclar lo nuevo en lo que la persona ya sabe, con ejemplos cercanos.
Cuando el objetivo es desarrollar una competencia —liderazgo, comunicación, negociación— el aprendizaje dialógico: construir criterio debatiendo casos reales con otras personas.
Una vez decidida la metodología, queda la segunda decisión: cómo se imparte. La modalidad es el formato de entrega —teleformación a ritmo propio, aula virtual en directo, o una combinación de ambas— y determina cuándo, dónde y con qué acompañamiento aprende cada persona.
La clave es que la modalidad esté al servicio de la metodología, y no al revés. Una misma forma de aprender puede entregarse a distancia, en sesiones en directo con el profesor, o repartida entre ambas. El esquema muestra qué modalidad sostiene mejor cada metodología y cuál puede sumarse de forma opcional para reforzar el resultado.
Vive en la teleformación —repetir con feedback a tu ritmo, las veces que haga falta—. Opcionalmente, clases de revisión en aula virtual para resolver atascos.
Se apoya también en la teleformación —contenidos y ejemplos asimilados a ritmo propio—. Opcionalmente, una sesión en directo para resolver dudas.
Necesita el aula virtual —el debate y los casos en directo con el grupo son su esencia—. Opcionalmente, materiales de apoyo en la plataforma.
Cada modalidad activa un proceso de aprendizaje distinto y se bonifica de forma diferente ante FUNDAE. Esto es lo esencial de cada una:
El alumno avanza a su ritmo en la plataforma, 24/7 desde cualquier dispositivo.
Clases en directo con el profesor y el grupo, en horarios fijados. Sesiones grabadas.
Plataforma a ritmo propio + sesiones en directo para dudas y profundización.
Tu crédito formativo ya existe: se nutre de lo que cotiza cada mes a la Seguridad Social y caduca el 31 de diciembre. Nuestro trabajo es que lo aproveches entero:
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