Entender qué es la formación bonificada está bien; saber recorrer el proceso de principio a fin es lo que de verdad recupera el dinero. Aquí tienes el mapa completo, desde tu crédito hasta el descuento en los seguros sociales.
Bonificar formación es recuperar su coste descontándolo de las cuotas que tu empresa paga a la Seguridad Social. El proceso tiene seis pasos: consultar el crédito, planificar y dar de alta la formación en FUNDAE, informar a la representación de los trabajadores, comunicar el inicio antes de empezar, impartir el curso y comunicar su finalización, y aplicar la bonificación en el boletín de cotización del mes siguiente. La empresa adelanta el dinero y lo recupera como menor cuota, dentro del mismo ejercicio.
Hay una pregunta que casi nadie hace en voz alta porque parece de principiante y, sin embargo, es la que de verdad importa: vale, tengo un crédito de formación, ¿pero cómo llega ese dinero hasta mi empresa? La respuesta sorprende a mucha gente, porque no hay ninguna transferencia, ningún ingreso, ningún cheque. La formación bonificada no se cobra: se descuenta. Entender ese matiz es entender todo el sistema. Este artículo recorre el proceso entero, de principio a fin, desde que decides formar a alguien hasta que el ahorro aparece en tu cotización.
Conviene empezar deshaciendo el malentendido más extendido. Cuando una empresa «bonifica» formación no recibe una subvención ni cobra una ayuda: lo que hace es descontar el coste de esa formación de las cuotas que ya paga cada mes a la Seguridad Social. El dinero no entra; el dinero deja de salir. Por eso, técnicamente, se llama bonificación y no subvención.
La consecuencia práctica es importante: tu empresa adelanta el coste del curso y lo recupera después, aplicando ese descuento en su boletín de cotización. No es dinero nuevo que llega de fuera, sino dinero tuyo que dejas de pagar porque ya lo has invertido en formar a tu plantilla. Si quieres saber de dónde sale exactamente la cantidad de la que dispones, lo explicamos en cómo calcular el crédito FUNDAE.
Desde 2015, los antiguos TC1 y TC2 se llaman RLC (Recibo de Liquidación de Cotizaciones) y RNT (Relación Nominal de Trabajadores). La bonificación por formación se refleja en el RLC: es ahí, mes a mes, donde verás la cuota rebajada.
Desde que decides formar a un trabajador hasta que recuperas el dinero hay seis pasos. Ninguno es complicado por separado, pero el orden importa: si te saltas uno o lo haces fuera de plazo, se rompe la cadena y pierdes la bonificación de ese grupo. Estos son los seis, y a continuación los desgranamos uno a uno.
Todo empieza por conocer tu crédito anual. Cada empresa que cotiza por formación profesional genera de forma automática un crédito que puede dedicar a formar a su plantilla; su importe depende de lo cotizado el año anterior y del tamaño de la empresa, con un mínimo garantizado para las más pequeñas. Antes de planificar nada, consulta de cuánto dispones: es el techo de lo que vas a poder recuperar. Tienes el detalle del cálculo, los porcentajes y la acumulación de las pymes en cómo calcular el crédito FUNDAE.
Con el crédito claro, decides qué formación necesita tu equipo, a quién va dirigida y en qué modalidad se impartirá: presencial, teleformación, aula virtual o mixta. Después das de alta la acción formativa y el grupo en la aplicación telemática de FUNDAE. Aquí entramos en lo operativo —pantallas, campos, botones—, que verás paso a paso en la futura Guía de la aplicación; en este capítulo nos quedamos en el «qué» y el «por qué».
Antes de empezar, la empresa debe informar a la representación legal de los trabajadores (RLT) de la formación que va a bonificar. No es un trámite menor: hacerlo mal o fuera de plazo es una de las causas habituales de pérdida de la bonificación. Cuándo es obligatorio, qué plazos hay y qué hacer si en tu empresa no existe representación lo tienes en el papel del RLT en la formación bonificada.
Este es el paso que más bonificaciones tira por la borda. La comunicación de inicio del grupo debe hacerse antes de que la formación comience; ni un solo día después. Si el grupo arranca sin estar comunicado, ese grupo ya no es bonificable, por bien que se imparta luego. Las fechas exactas y todo el calendario están en plazos y calendario FUNDAE, y los fallos que más cuestan, en los 7 errores que te hacen perder el crédito.
Llega la formación en sí. Debe ser gratuita para el trabajador, impartirse según lo comunicado y dejar rastro: control de asistencia o de conexión, documentación y evidencias de que realmente ocurrió. Esa trazabilidad es lo primero que mira una inspección. Al terminar, se comunica la finalización del grupo, y esa comunicación es la que «abre la puerta» a recuperar el dinero: sin finalización comunicada no hay bonificación que aplicar. Lo desarrollamos en comunicar la finalización del curso.
Y aquí, por fin, vuelve el dinero. Comunicada la finalización, la empresa aplica la bonificación en el boletín de cotización (el RLC) del mes siguiente, descontando el importe bonificable de sus cuotas a la Seguridad Social. Qué costes puedes incluir en ese importe lo detallamos en costes bonificables, y cómo reflejar la operación en tus libros, en la contabilización de las bonificaciones.
No esperes un ingreso ni una transferencia. El día que pagas tus seguros sociales pagas menos: esa diferencia es tu formación, ya recuperada.
El circuito se cierra dentro del mismo ejercicio. Tú adelantas el coste cuando contratas e impartes la formación, y lo recuperas en la cotización del mes siguiente a la finalización. No es un cobro diferido a años vista: es un descuento que se aplica enseguida, siempre que hayas respetado el orden y los plazos.
El límite es el cierre del ejercicio. El crédito que no consumes antes del 31 de diciembre, en principio, se pierde. La única excepción relevante es la de las pymes de menos de 50 trabajadores, que pueden acumular el crédito no usado hasta los dos ejercicios siguientes si lo solicitan antes del 30 de junio. Todo el calendario está en plazos y calendario FUNDAE.
Imagina una empresa de 30 trabajadores que quiere formar a su equipo de administración en una herramienta nueva. Paso 1: consulta su crédito y ve que dispone de 3.000 € para el año. Paso 2: planifica un curso de teleformación de 30 horas, lo da de alta como acción y crea el grupo en la aplicación de FUNDAE. Paso 3: informa a la representación de los trabajadores con la antelación debida. Paso 4: comunica el inicio del grupo el día antes de empezar. Paso 5: imparte el curso —gratuito para los trabajadores, con su control de conexión— y, al acabar, comunica la finalización. Paso 6: en el boletín de cotización del mes siguiente, descuenta el coste bonificable. La empresa pagó primero al proveedor de formación y, semanas después, pagó menos a la Seguridad Social exactamente en esa cuantía. El dinero ha vuelto, sin que nadie le haya ingresado nada.
La bonificación funciona como una cadena: vale lo que vale su eslabón más débil. Estos son los puntos donde más se rompe, y todos son evitables: no comunicar el inicio antes de empezar, olvidar la información a la RLT, impartir sin dejar trazabilidad, o incluir costes que no son bonificables. Cualquiera de ellos invalida la bonificación de ese grupo, aunque todo lo demás esté impecable. Por eso conviene tener presente el mapa completo de errores que te hacen perder el crédito antes de empezar.
Este capítulo es el mapa conceptual: el qué, el porqué y el orden. El «cómo» operativo —en qué pantalla se da de alta cada cosa, qué botón se pulsa y en qué secuencia— vivirá en la Guía de la aplicación de FUNDAE, que estamos preparando como colección aparte. Y los detalles finos —importes y módulos máximos, asientos contables— tienen su propio capítulo en costes bonificables y en contabilización. Con el recorrido claro, ninguno de esos detalles te pillará desubicado: sabrás siempre en qué paso del circuito estás y qué viene después.
El coste de la formación se recupera aplicando una bonificación (un descuento) en el documento de cotización a la Seguridad Social, el RLC, del mes siguiente a la finalización del grupo formativo. No es una subvención que se cobra: es menos cuota a pagar.
Consultar el crédito disponible, planificar la formación y darla de alta en la aplicación de FUNDAE, informar a la representación legal de los trabajadores, comunicar el inicio del grupo antes de que empiece, impartir el curso y comunicar su finalización, y aplicar la bonificación en la cotización del mes siguiente.
Sí. La empresa paga primero el coste de la formación y después recupera el importe bonificable descontándolo de sus cuotas a la Seguridad Social. Por eso se habla de bonificación y no de subvención previa.
La bonificación se aplica en el boletín de cotización del mes siguiente a la comunicación de finalización del grupo, dentro del mismo ejercicio. El crédito no consumido se pierde al cierre del año, salvo la acumulación de las pymes de menos de 50 trabajadores.
Nos encargamos de todo: comunicación a FUNDAE, impartición y justificación. Tú solo formas a tu equipo.