Hay tres formas de impartir formación bonificada, y una confusión muy extendida entre dos de ellas que puede complicarte la vida con FUNDAE. Si no sabes la diferencia entre aula virtual y teleformación, este artículo es para ti.
FUNDAE reconoce tres modalidades formales: presencial, teleformación y mixta. Dentro de la presencial existe el aula virtual o formación telepresencial, en la que profesor y alumnos coinciden en directo por videoconferencia con asistencia controlada. La teleformación es asíncrona, sobre plataforma con trazabilidad de accesos. Confundir aula virtual con teleformación es un error frecuente con consecuencias en los requisitos exigibles.
FUNDAE reconoce tres modalidades de formación: presencial, teleformación y mixta. Pero en la práctica, hay un cuarto concepto —el aula virtual— que genera más confusión de la que debería. El aula virtual no es teleformación. Tampoco es formación presencial en el sentido tradicional. Es formación telepresencial: clases en directo entre profesor y alumnos, celebradas a través de herramientas de videoconferencia. Parece un matiz terminológico, pero tiene consecuencias concretas en lo que FUNDAE te exige.
| Aspecto | Presencial | Telepresencial (aula virtual) | Teleformación | Mixta |
|---|---|---|---|---|
| Qué es | Profesor y alumnos en el mismo espacio físico | Clases en directo por videoconferencia | Aprendizaje a tu ritmo en una plataforma online | Combinación de presencial/telepresencial + teleformación |
| Interacción | Síncrona, en persona | Síncrona, a distancia | Fundamentalmente asíncrona | Ambas |
| Clasificación FUNDAE | Presencial | Presencial (a efectos regulatorios) | Teleformación | Mixta |
| Máx. participantes | 30 por grupo | 30 por grupo | 80 por tutor | Según cada parte |
| Control asistencia | Hojas de firma | Registros de conexión | Registros de la plataforma LMS | Ambos sistemas |
| Requisito de finalización | 75 % asistencia | 75 % asistencia | 75 % de controles de aprendizaje | Ambos criterios |
| Plataforma LMS | No necesaria | No obligatoria (sí videoconferencia) | Obligatoria | Sí para la parte online |
La presencial clásica no tiene misterio: un formador, un grupo de alumnos, un aula o taller compartido. Es la modalidad más directa y la que menos requisitos tecnológicos plantea.
El control de asistencia se hace con hojas de firma que deben firmar los participantes en cada sesión. El máximo es de treinta participantes por grupo, o veinticinco si se trata de un certificado de profesionalidad. La formación no puede superar las ocho horas diarias, salvo que se imparta en un solo día, y la duración mínima de cualquier acción formativa es de dos horas.
Para que un alumno se considere que ha completado la formación presencial, debe haber asistido al setenta y cinco por cien de las horas programadas.
Aquí es donde empieza la confusión. El aula virtual es formación telepresencial: clases en directo entre el profesor y los alumnos, celebradas a través de herramientas de videoconferencia o similares. El profesor imparte su clase en tiempo real, los alumnos ven, escuchan, preguntan e interactúan —exactamente igual que en un aula física, pero cada uno desde su ubicación—.
Desde la perspectiva regulatoria de FUNDAE, el aula virtual se clasifica dentro de la modalidad presencial. Esto tiene una consecuencia práctica importante: se le aplican las mismas reglas que a la formación en aula física —máximo treinta participantes por grupo, requisito de asistencia al setenta y cinco por cien de las horas, y toda la regulación propia de la presencialidad—.
Pero a diferencia de un aula física, la formación telepresencial exige unos requisitos tecnológicos específicos:
Registro de conexiones. La plataforma de videoconferencia o el sistema que se utilice debe registrar las fechas y tiempos de conexión de cada participante. Este registro es la prueba de asistencia y debe ser descargable.
Comunicación síncrona, bidireccional y en tiempo real. No vale una grabación ni un webinar unidireccional. Debe existir interacción real entre formador y alumnos durante la sesión.
Acceso para órganos de control. En la comunicación de inicio a FUNDAE se debe indicar que la formación se imparte mediante aula virtual, con el horario fijo, la URL de acceso, usuario y contraseña para que los técnicos puedan conectarse durante la impartición si lo consideran necesario.
Las sesiones de aula virtual no tienen obligación de ser grabadas. Pero los registros de conexión son obligatorios. Si FUNDAE no puede verificar quién asistió y durante cuánto tiempo, la bonificación está en riesgo.
FUNDAE permite también la impartición bimodal: una parte de los alumnos está en el aula física con el formador mientras otra parte asiste simultáneamente por aula virtual. Es una solución muy práctica para empresas con equipos distribuidos geográficamente.
El aula virtual ha sido una revolución para la formación bonificada. Antes del 2020, si querías formar a un equipo distribuido en cinco oficinas, necesitabas cinco grupos presenciales. Ahora puedes hacerlo en uno solo, con treinta personas conectadas desde cualquier lugar de España.
— Ana María GonzálezLa teleformación —formación online, e-learning— es la modalidad más utilizada en formación bonificada. Su ventaja es clara: el trabajador accede a una plataforma online, estudia los contenidos a su ritmo, realiza las actividades cuando puede, y se comunica con el tutor cuando lo necesita. No hay horario fijo, no hay clase en directo.
Pero precisamente porque no hay un formador supervisando en tiempo real, FUNDAE es especialmente exigente con la trazabilidad: necesita poder verificar que el alumno realmente participó, no solo que se conectó cinco minutos y cerró la ventana.
La plataforma LMS de teleformación debe cumplir estos requisitos:
Registros de conexión descargables. Cuándo se conectó cada participante, cuánto tiempo estuvo activo, qué contenidos accedió.
Seguimiento individualizado del progreso de cada alumno.
Sistema de tutorización activa. Debe existir comunicación entre el tutor y los participantes: mensajería interna, foros, videoconferencia. La formación sin tutorización no es bonificable. El tutor debe tener experiencia o formación en tecnología y e-learning.
Evaluación. Los participantes deben completar al menos el setenta y cinco por cien de los controles de aprendizaje para considerarse que han finalizado la formación. Este es un criterio distinto al de la presencial, donde se mide la asistencia en horas.
El máximo recomendado por FUNDAE es de ochenta participantes por tutor.
No todas las plataformas de e-learning cumplen los requisitos de FUNDAE. Antes de contratar un curso online, verifica que la plataforma genera registros de conexión descargables, tiene sistema de tutorización activo y permite la evaluación del aprendizaje. Si la plataforma no cumple, la bonificación puede ser revocada en una actuación de seguimiento y control.
La base legal está en el artículo 4.2 del RD 694/2017: la plataforma debe posibilitar la interactividad de alumnos, tutores y recursos, y asegurar la gestión de los contenidos, un proceso de aprendizaje sistematizado, su seguimiento continuo y en tiempo real y la evaluación de todo el proceso. Traducido a requisitos concretos que un inspector puede comprobar:
| Requisito | Qué significa en la práctica |
|---|---|
| Disponibilidad 24×7 | Acceso continuo durante todo el curso, con usuario y contraseña únicos por participante. Nada de accesos compartidos. |
| Estándar SCORM / IMS | Los contenidos deben comunicar al LMS el progreso, el tiempo y los resultados. Alternativa válida: que la propia plataforma genere actividades interactivas (por ejemplo, H5P). |
| Trazabilidad secuencial | El alumno accede a los contenidos en el orden previsto, y para hacer una prueba debe haber pasado antes por el contenido que la origina. No vale dejar todo abierto para saltar entre actividades. |
| Desconexión por inactividad | Si el alumno deja la ventana abierta sin interactuar, el tiempo deja de contar. Es de lo primero que revisa un inspector, para evitar tiempo de conexión inflado. |
| Usuario de inspección | Un acceso de solo consulta para los órganos de control, único por acción formativa (compartido por todos sus grupos). |
| Soporte y garantías | Copia de seguridad periódica, cumplimiento del RGPD, accesibilidad para personas con discapacidad, contenido multimedia y guía didáctica + manual de uso accesibles en la propia plataforma. |
La comunicación tutor-alumno combina herramientas asíncronas (foros, mensajería interna) y al menos una síncrona (videoconferencia bidireccional). Y un matiz que solo aplica a los certificados de profesionalidad —no a la formación bonificada ordinaria—: la plataforma debe garantizar una disponibilidad igual o superior al 99 % y recuperar cualquier incidencia en menos de 8 horas.
Aquí es donde más información obsoleta circula, así que conviene fijarlo con precisión. Durante años se exigió que el alumno acumulara un 75 % del tiempo de conexión sobre las horas del curso. Ese requisito se anuló: la sentencia 117/2018 del Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo nº 11 de Madrid lo declaró un criterio sobrevenido, sin base normativa, y obligó a FUNDAE a cambiar su interpretación.
¿Qué rige hoy? Se considera que ha finalizado la acción formativa el alumno que ha realizado al menos el 75 % de los controles periódicos de aprendizaje, con independencia de las horas de conexión. Es un criterio objetivo —ejercicios realizados— y no una cuenta de minutos en la plataforma.
Eso no quiere decir que el tiempo de conexión sea irrelevante. FUNDAE pide que esté «en consonancia» con el aprendizaje: las horas que comunicas deben corresponder al tiempo medio en que un alumno razonable adquiere los conocimientos, y un inspector puede valorar si un tiempo de conexión ridículamente bajo es coherente con el aprovechamiento. Es un criterio de razonabilidad, no un umbral. Los controles, además, deben estar repartidos a lo largo de todo el curso —varios, no uno solo al final—.
La teleformación sin tutor no es bonificable, pero el requisito no es tener «a alguien»: cada grupo debe contar, como mínimo, con un tutor acreditado con capacidad técnica y conocimientos de la materia. Y «acreditado» tiene un contenido concreto: el tutor debe reunir formación o experiencia en la materia del curso y, además, formación metodológica en tutorías de teleformación o experiencia acreditada como tutor de teleformación de al menos 30 horas.
Junto a eso, debe figurar en la plataforma una reseña profesional del tutor (nivel académico, formación y experiencia docente relacionada con el contenido), visible en la presentación del curso, la guía didáctica o la pantalla inicial. Y la tutorización tiene que ser proactiva: no basta con responder dudas cuando llegan; el tutor dinamiza, orienta y guía, y de esa actividad deben quedar registros. En las actuaciones de control, la falta o insuficiencia de interacción tutor-alumno es una de las causas habituales de minoración de la bonificación.
Dos límites operativos: el número de horas de tutoría no puede superar las horas de la acción formativa comunicadas (si el curso es de 80 horas, el tutor no imputa más de 80 por ese grupo), y si necesitas formar a más de 80 alumnos, no se supera el ratio: se divide en varios grupos bajo la misma acción formativa, cada uno con su tutor.
La formación mixta combina una parte presencial o telepresencial con una parte de teleformación. Es habitual en formaciones que requieren tanto teoría (que se estudia online) como práctica (que se realiza en aula física o en aula virtual).
Hay una regla clave:
En una formación mixta, cada parte debe cumplir los requisitos de su modalidad correspondiente. La parte presencial necesita control de asistencia (hojas de firma o registros de conexión en aula virtual). La parte online necesita plataforma LMS con trazabilidad, tutorización y evaluación.
No hay una modalidad mejor que otra. Depende de lo que necesite tu empresa y tu equipo. Pero hay algunos criterios prácticos que pueden ayudarte a decidir:
Elige presencial o telepresencial cuando la formación requiera interacción en tiempo real, práctica supervisada, debate o resolución de casos en grupo. También cuando el equipo necesite la disciplina de un horario fijo para avanzar. El aula virtual te da la flexibilidad geográfica sin perder la inmediatez de la clase en directo.
Elige teleformación cuando los trabajadores tengan horarios muy diferentes, estén distribuidos geográficamente, o la formación sea fundamentalmente teórica y pueda estudiarse al ritmo de cada uno. Es la opción más flexible y la que menos interrumpe la jornada laboral.
Elige mixta cuando necesites lo mejor de ambos mundos: una base teórica que se estudia online más sesiones prácticas en directo.
En CiberAula, la mayoría de la formación bonificada que gestionamos se imparte en teleformación, porque da a los trabajadores la máxima flexibilidad. Pero para formaciones que requieren práctica real —idiomas, habilidades de comunicación, herramientas técnicas complejas—, el aula virtual es imbatible. Y cada vez más empresas lo descubren.
El aula virtual es formación telepresencial: clases en directo entre profesor y alumnos a través de herramientas de videoconferencia. Es síncrona y en tiempo real. La teleformación es fundamentalmente asíncrona: los alumnos acceden a contenidos y actividades a su ritmo en una plataforma LMS. FUNDAE clasifica el aula virtual dentro de la modalidad presencial a efectos regulatorios, con un máximo de 30 participantes por grupo, mientras que la teleformación admite hasta 80 participantes por tutor.
Cuando la parte presencial o telepresencial de la formación mixta es inferior al veinte por cien del total de horas, FUNDAE la considera teleformación a todos los efectos. Esto implica que se aplican los requisitos de plataforma, trazabilidad y tutorización propios de la teleformación.
En modalidad presencial o telepresencial (aula virtual), el máximo es de 30 participantes por grupo, o 25 si se trata de un certificado de profesionalidad. En teleformación, el máximo recomendado por FUNDAE es de 80 participantes por tutor.
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