Si diriges una empresa en España y no estás aprovechando tu crédito de formación bonificada, estás perdiendo dinero que ya has pagado. Esto es todo lo que necesitas saber para entenderlo y empezar.
Si diriges una empresa en España — da igual que tengas 3 trabajadores o 3.000 — cada año pierdes dinero que ya has pagado. No es una metáfora. Es una cuota que sale de tu nómina todos los meses y que la inmensa mayoría de las empresas españolas deja sin utilizar. Se llama formación bonificada, y este artículo va a explicarte exactamente qué es, cómo funciona y cómo dejar de regalarlo.
Antes de entrar en los detalles del crédito, los porcentajes y los plazos, conviene ver el sistema entero de un vistazo. FUNDAE publica un tutorial divulgativo que recorre el circuito completo de la bonificación, desde la cotización por formación profesional hasta el descuento en los seguros sociales, en menos de dos minutos.
Vídeo: canal oficial de FUNDAE en YouTube · @Fundae_es
La formación bonificada — también llamada formación programada por las empresas desde la Ley 30/2015 — es un sistema mediante el cual las empresas españolas pueden formar a sus trabajadores recuperando el coste íntegro de la formación a través de bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social.
Dicho de forma más directa: cada empresa que tiene trabajadores en nómina ya está pagando una cuota de formación profesional. Esa cuota genera un crédito anual que la empresa puede utilizar para financiar cursos de formación. Si no lo usa, lo pierde. No se acumula. No se transfiere. Simplemente desaparece el 31 de diciembre.
Según los datos de FUNDAE, solo el 19,7% de las empresas españolas utilizan su crédito de formación bonificada cada año. El resto — más del 80% — pierde ese dinero que ya ha pagado.
El sistema está gestionado por FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo), un organismo del sector público adscrito al Ministerio de Trabajo. FUNDAE no imparte formación: gestiona el sistema, verifica que se cumplan los requisitos y autoriza las bonificaciones.
El mecanismo es sencillo en concepto, aunque la gestión administrativa tenga sus reglas. El circuito completo funciona así:
«La formación bonificada no es una subvención. Es un derecho. El dinero ya es de tu empresa — tú solo tienes que usarlo.»
— Ana María GonzálezUn punto que genera mucha confusión: la formación bonificada no es una subvención. No hay que solicitar nada, no hay que competir con otras empresas por un fondo limitado, y no hay que devolver nada si se cumplen los requisitos. Es un derecho que nace de la cuota que la empresa ya paga cada mes.
El crédito de formación depende del tamaño de la plantilla y de la cuota por formación profesional ingresada el año anterior. FUNDAE aplica estos porcentajes de bonificación:
| Tamaño de empresa | Porcentaje de bonificación | Crédito mínimo |
|---|---|---|
| 1 a 5 trabajadores | Crédito mínimo garantizado | 420 €/año |
| 6 a 9 trabajadores | 100% | 420 € |
| 10 a 49 trabajadores | 75% | 420 € |
| 50 a 249 trabajadores | 60% | — |
| 250 o más trabajadores | 50% | — |
Las empresas de 1 a 5 trabajadores disponen de un crédito mínimo de 420 euros, independientemente de su cuota. Este importe permite, por ejemplo, realizar un curso completo de ofimática o de prevención de riesgos laborales con coste cero para la empresa.
Pueden beneficiarse de la formación bonificada todos los trabajadores asalariados que coticen por la contingencia de formación profesional. Esto incluye:
Los autónomos sin trabajadores a su cargo no pueden acceder directamente a la formación bonificada. Sin embargo, los autónomos con trabajadores contratados sí pueden bonificar la formación de esos trabajadores — e incluso la suya propia en determinadas condiciones. Es un matiz que se malinterpreta constantemente.
FUNDAE reconoce cuatro modalidades de impartición, cada una con sus propios requisitos y módulos económicos máximos por hora y participante:
| Modalidad | Cómo se imparte | Módulo económico |
|---|---|---|
| Teleformación | Plataforma online a ritmo del trabajador, con tutorización permanente. Sin desplazamientos, sin alterar la jornada laboral. | 7,50 €/h por participante |
| Presencial · nivel básico | Aula física con formador presente. Materias estándar de la plantilla. Requiere parte de asistencia firmado. | 9 €/h por participante |
| Presencial · nivel superior | Aula física con formador presente. Contenidos especializados o de mayor cualificación. | 13 €/h por participante |
| Aula virtual | Tiempo real por videoconferencia. Desde 2020 se equipara a presencial en cuanto a requisitos: controles de asistencia e interacción en tiempo real. | 9 € o 13 €/h (según nivel) |
| Mixta | Combina teleformación con presencial o aula virtual. | Ponderado según horas de cada modalidad |
FUNDAE distingue dos módulos en presencial: nivel básico (9 €/h) y nivel superior (13 €/h). Esta distinción se desarrolla en detalle en el artículo 12 sobre costes bonificables. Importante: estos importes corresponden a la formación bonificada para empresas y no han variado desde 2019. La Orden TES/1582/2025 (febrero 2026) subió los módulos a 15,4 € y 8,9 €, pero esa subida solo aplica a la formación subvencionada (cursos para personas desempleadas), no a la bonificada.
La teleformación es la modalidad más utilizada del sistema, no por accidente: combina coste reducido por hora, flexibilidad horaria total para el trabajador y trazabilidad técnica completa de la actividad formativa. Las modalidades presencial y aula virtual aportan presencia humana y respuesta inmediata, pero requieren coordinación de agendas y, en presencial, también de aulas físicas.
«La modalidad importa menos de lo que la gente cree. Lo que de verdad determina el resultado es la disciplina del proveedor con los plazos y la calidad de la plataforma. He visto cursos presenciales perfectos invalidados por una comunicación tardía, y teleformaciones impecables salvar a empresas que ya daban por perdido el ejercicio.»
— Ana María González, Directora de CiberAulaLlevo gestionando formación bonificada desde antes de que FUNDAE se llamara así — desde los tiempos de la Fundación Tripartita, y antes de eso, FORCEM. En todo este tiempo, los errores que veo repetirse son siempre los mismos tres, en este orden de gravedad:
«En 25 años, el error que más veces he visto no es un error técnico. Es simplemente no saber que el crédito existe. Las empresas lo pagan y no lo saben.»
— Ana María González, Directora de Formación en CiberAulaEl primero — no comunicar en plazo — concentra prácticamente todos los expedientes que llegan rechazados al cierre del ejercicio. Es también el único de los tres que se evita con un calendario y dos recordatorios: dos días naturales mínimo, sin distinción por tamaño de empresa. Cuando una empresa interioriza ese plazo y lo automatiza en su gestión, el problema desaparece para siempre. Los otros dos errores son más estructurales y se previenen eligiendo bien al proveedor de formación desde el principio.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes más sobre formación bonificada que el 80% de los responsables de empresa en España. El siguiente paso depende de tu situación:
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