200 horas laborales retribuidas para que tus trabajadores obtengan un título oficial, con crédito FUNDAE separado del normal. Una figura poco conocida, poco usada, y curiosamente demasiado fácil de solicitar para lo poco que se pide.
Si llevas unos años en recursos humanos habrás oído hablar del PIF, el Permiso Individual de Formación. Si no has tramitado ninguno, estás en mayoría: es la figura más infrautilizada de todo el sistema FUNDAE. Un trabajador pide tiempo para sacarse un grado, un máster oficial o un certificado de profesionalidad, la empresa se lo concede en horario laboral, y FUNDAE devuelve a la empresa el coste salarial de esas horas con cargo a un crédito separado del que utiliza para la formación programada. Ni resta al presupuesto de formación normal, ni compite con los cursos que ya haces. Es, literalmente, dinero público esperando a que alguien lo solicite.
De todas las figuras del sistema FUNDAE, el PIF es la más infrautilizada y, paradójicamente, la que tiene un plazo de comunicación más exigente: quince días naturales de antelación. FUNDAE le dedica un tutorial específico dentro de su serie sobre trámites con la aplicación.
Vídeo: canal oficial de FUNDAE en YouTube · @Fundae_es
El Permiso Individual de Formación es un permiso retribuido que la empresa autoriza a un trabajador para que realice, dentro de su jornada laboral, una formación reconocida mediante una titulación o acreditación oficial. Durante esas horas el trabajador no está produciendo, pero la empresa sigue pagándole el salario completo. Al final del ejercicio, FUNDAE bonifica a la empresa el coste salarial de esas horas ausentes a través de un crédito específico.
La figura está regulada en el artículo 29 del Real Decreto 694/2017 y en el artículo 8.d) de la Ley 30/2015, del Sistema de Formación Profesional para el Empleo. No es una invención reciente ni un producto comercial; es una herramienta del sistema público de formación que lleva casi dos décadas disponible, aunque la mayor parte de las empresas no la usen jamás.
La finalidad del PIF, según la propia norma, es favorecer el desarrollo profesional y personal del trabajador, no únicamente su formación para el puesto. Esto marca una diferencia importante con la formación programada al uso: en un PIF, la formación no tiene por qué estar directamente relacionada con la actividad de la empresa. Un administrativo puede pedir un PIF para terminar un grado en Historia y, si cumple los requisitos, la empresa puede bonificarse.
Eso sí, la figura no sirve para todo. Queda excluido expresamente:
La exigencia más importante del PIF es la naturaleza oficial del título. FUNDAE considera válidas cuatro categorías:
Una escuela de negocios privada llama "Máster en Dirección de Proyectos" a un programa propio de 300 horas. Si ese programa no está homologado por el Ministerio y no tiene resolución de consejo social universitario, no vale para un PIF, por mucho que la factura diga "máster". Antes de autorizar un PIF, pide siempre la documentación del carácter oficial de la titulación. Esta es la causa número uno de PIF denegados en inspección posterior.
El límite bonificable del PIF es de 200 horas laborales por permiso y curso académico o año natural, según el caso. No 200 horas por la duración total del curso; 200 horas dentro del calendario académico o del año. Si el máster dura dos cursos académicos, el trabajador puede pedir hasta 200 horas en el primer curso y otras 200 en el segundo. Esas horas no se acumulan al siguiente ejercicio si no se utilizan.
Dos precisiones prácticas que la norma no deja del todo explícitas pero la aplicación de FUNDAE exige:
Las 200 horas pueden fraccionarse en varios permisos a lo largo del mismo ejercicio (un bloque en febrero para prácticas presenciales, otro en junio para exámenes, otro en septiembre para tutorías). Lo que no puede hacerse es superar las 200 por trabajador y año aunque los permisos se soliciten para formaciones distintas.
A diferencia de la formación programada, en el PIF no se bonifica el coste de la formación. La matrícula del grado, el precio del máster, los libros, los desplazamientos al centro, no son bonificables. El trabajador —o la empresa, si decide pagarle el curso— los asume por su cuenta.
Lo que sí se bonifica es el coste salarial de las horas laborales que el trabajador dedica a la formación. Ese coste lo definen dos componentes:
La bonificación se aplica, como en el resto del sistema FUNDAE, descontándola de las cotizaciones a la Seguridad Social en los boletines de cotización mensuales, una vez finalizado el PIF y comunicada su finalización a la aplicación.
Hasta 2025, la norma exigía que la formación del PIF fuera íntegramente presencial o al menos contara con clases, prácticas o tutorías presenciales obligatorias. La formación puramente online quedaba fuera. Esto excluía de facto a la inmensa mayoría de los programas universitarios actuales, que han migrado casi todos hacia modalidades semipresenciales u online.
La Resolución de 25 de noviembre de 2025 ha cambiado esa regla para el ejercicio 2026. Durante este año, los trabajadores pueden solicitar PIF para acciones formativas impartidas mediante aula virtual (clases síncronas por videoconferencia) o sistema bimodal (una parte en aula, otra parte por videoconferencia en tiempo real), en los términos del artículo 2 de esa resolución.
Esta es la novedad más relevante del PIF en los últimos años. Abre la figura a másteres oficiales, FP de Grado Superior y certificados de profesionalidad que se imparten de forma síncrona online —que hoy son la mayoría—. Si tenías trabajadores interesados en terminar un grado pero la imposibilidad de asistir presencialmente hacía inviable un PIF, 2026 es el año en que la combinación es posible.
Importante: la resolución es de aplicación durante el ejercicio 2026. Si la medida se prorroga o se consolida, lo sabremos con la Resolución del SEPE de finales de 2026 para el ejercicio siguiente.
La tramitación de un PIF es sencilla en cuanto a número de pasos, pero muy exigente en cuanto a plazos y documentación. El error más frecuente no es hacer algo mal, sino hacerlo tarde.
| Paso | Quién lo hace | Qué implica |
|---|---|---|
| 1. Matrícula oficial | Trabajador | Se matricula en la formación oficial y guarda justificante de matrícula y pago. |
| 2. Solicitud a la empresa | Trabajador | Rellena y firma el Anexo I oficial de FUNDAE con datos personales, acción formativa, horas solicitadas, calendario. |
| 3. Autorización o denegación | Empresa | Autoriza por escrito, o deniega motivando por razones organizativas o de producción. |
| 4. Comunicación a la RLT | Empresa | Si existe Representación Legal de los Trabajadores, se le comunica el PIF autorizado. |
| 5. Comunicación a FUNDAE | Empresa | Se introduce en la aplicación telemática con al menos 15 días naturales de antelación al inicio del permiso. Plazo crítico. |
| 6. Desarrollo del permiso | Trabajador / Empresa | El trabajador asiste a la formación en el horario autorizado. La empresa conserva registros de asistencia. |
| 7. Comunicación de finalización | Empresa | Al terminar, se comunica el cierre del PIF a FUNDAE con las horas realmente disfrutadas. |
| 8. Aplicación de la bonificación | Empresa | Se descuenta el coste salarial de las horas del PIF en las cotizaciones a la Seguridad Social. |
La comunicación del PIF a FUNDAE debe hacerse con al menos 15 días naturales de antelación al inicio del permiso. Si se comunica fuera de plazo, el PIF no es bonificable. No hay excepciones, no hay prórroga, no hay forma de arreglarlo después. Es, con diferencia, el error más costoso en esta figura.
La empresa no está obligada a autorizar un PIF solicitado por un trabajador. Tiene potestad para aceptarlo o rechazarlo. Ahora bien, la denegación no puede ser arbitraria.
La norma exige que la negativa esté motivada por razones organizativas o de producción y que se comunique al trabajador por escrito. Ejemplos de motivaciones válidas: un trabajador insustituible en una campaña crítica, coincidencia del PIF con el periodo de mayor actividad del departamento, inexistencia de plantilla suficiente para cubrir la ausencia prolongada. Ejemplos de motivaciones inválidas: desacuerdo con la formación elegida, consideración de que no interesa a la empresa, mala relación con el trabajador.
Si el trabajador considera que la denegación no está motivada correctamente, puede recurrir por vía laboral ordinaria. No es un procedimiento habitual, pero existe.
FUNDAE inspecciona una proporción alta de los PIF comunicados, más que los grupos de formación programada. La razón es sencilla: cuando el coste bonificado es el salario íntegro de un trabajador durante 200 horas, el importe individual es alto y conviene verificarlo. Estos son los documentos que debes tener listos desde el principio, no cuando llegue la inspección:
Como en todo lo que hace FUNDAE, la obligación de conservación es de cuatro años desde la finalización del ejercicio en que se aplicó la bonificación. Si te quedan dudas sobre custodia documental, revisa el artículo 12 de esta Biblia: las reglas de soporte documental son las mismas que en la formación programada.
El PIF se pide poco no porque sea difícil, sino porque requiere una conversación que en muchas empresas no se produce: el trabajador tiene que saber que existe, la empresa tiene que estar dispuesta a concederlo, y alguien tiene que tramitarlo con los 15 días de antelación. Si falta cualquiera de las tres cosas, la herramienta se queda sin usar. Pero el crédito está ahí, año tras año, esperando.
— Ana María GonzálezEs importante no confundir las dos figuras, porque se complementan pero no se solapan:
| Característica | Formación programada | PIF |
|---|---|---|
| Quién la planifica | La empresa | El trabajador (con autorización de la empresa) |
| Tipo de formación | Cualquier formación ligada a la empresa | Solo titulaciones/acreditaciones oficiales |
| Qué se bonifica | Costes directos, indirectos y de organización del curso | Coste salarial del trabajador ausente |
| Crédito | Crédito ordinario FUNDAE | Crédito adicional, independiente |
| Relación con el puesto | Debe estar vinculada a la actividad | No es obligatorio que se relacione con el puesto |
| Límite temporal | No hay tope por trabajador | Máximo 200 horas por trabajador y año |
| Antelación FUNDAE | 2 días antes del inicio del grupo | 15 días naturales antes del permiso |
Una empresa puede tener un plan anual de formación programada robusto y, además, conceder un PIF a un trabajador que esté cursando un máster oficial. Son dos canales distintos del mismo sistema.
Por experiencia de muchos años viendo PIF tramitados por otras empresas, los mismos errores aparecen una y otra vez:
Si el PIF es útil, barato para la empresa (FUNDAE devuelve el coste salarial) y relativamente sencillo de tramitar, cabe preguntarse por qué tan pocas empresas lo usan. Hay tres razones habituales, y conviene nombrarlas.
La primera es desconocimiento. Muchas empresas ignoran que el crédito es adicional al ordinario de formación programada y creen, equivocadamente, que conceder un PIF les "gasta" el crédito del plan anual. No es así.
La segunda es resistencia cultural. Conceder un PIF para un máster de Filosofía a una persona de administración es un gesto que algunas direcciones ven con recelo, aunque sea legal y sostenible. La formación "personal" levanta más suspicacia que la "profesional" en empresas con cultura muy cortoplacista.
La tercera es temor a la inspección. La alta proporción de PIF inspeccionados disuade a empresas que funcionan con poca disciplina documental. La realidad es que una inspección bien llevada, con el Anexo, la matrícula, los registros de asistencia y las nóminas en orden, se resuelve sin problemas.
Para quien gestiona personas, el PIF es una palanca de retención y desarrollo poco costosa. Un trabajador al que la empresa ayuda a terminar un grado o un máster oficial tiende a quedarse más años. Y la inversión económica real, si la empresa solo asume las horas laborales, es cero o negativa (porque el coste salarial se recupera).
Si estás leyendo este artículo porque en tu empresa nadie ha pedido nunca un PIF y quieres poner la herramienta a disposición de la plantilla, estos son los pasos razonables:
El PIF no va a reemplazar a la formación programada en ninguna empresa. Pero puede ser un complemento útil para los trabajadores que están construyendo una carrera que pasa por una titulación oficial. Y es, además, una de las poquísimas herramientas del sistema FUNDAE diseñadas para el desarrollo personal del trabajador, no solo para la productividad de la empresa. Eso la hace especial, y merece la pena que no se siga quedando sin usar.
En CiberAula gestionamos la bonificación de tu formación programada. Para consultas sobre tramitación de PIF, también podemos orientarte.