El Real Decreto 1189/2025 ha marcado el ejercicio 2026 con cambios reales en el control y la trazabilidad. Pero el verdadero futuro de la formación bonificada no está solo en la normativa: está en la inteligencia artificial, el aula virtual y la transformación digital de los procesos. Así veo yo lo que viene.
Llevo veinticinco años viendo evolucionar el sistema español de formación bonificada. He vivido el paso de la Tripartita a FUNDAE, la reforma del Real Decreto 694 en 2017, la irrupción del aula virtual con la pandemia, y ahora los cambios procedimentales del Real Decreto 1189/2025. Cada reforma ha sido más incremental que revolucionaria, pero acumulativamente el sistema de 2026 se parece poco al de hace una década. Y lo que viene promete ser aún más transformador.
El Real Decreto 1189/2025, publicado el 31 de diciembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026, no ha redefinido el sistema de formación bonificada. Los créditos se calculan igual, los porcentajes son los mismos, las modalidades se mantienen. Lo que ha cambiado es el procedimiento de control y la relación entre los organismos.
Los cambios más relevantes son cuatro:
1. Eliminación de la fase previa de alegaciones ante el SEPE. Hasta 2025, cuando el SEPE detectaba incidencias en una bonificación, abría una fase previa en la que la empresa podía aportar documentación y realizar aclaraciones. Con el RD 1189/2025, esta fase previa desaparece. Las irregularidades detectadas se derivan directamente a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que inicia un procedimiento administrativo formal.
2. Mayor protagonismo de la Inspección de Trabajo. La ITSS gana peso en los procesos de verificación y regularización. FUNDAE queda expresamente delimitado como colaborador técnico sin potestades administrativas. Quien tiene competencia sancionadora y recaudatoria es la Inspección.
3. Refuerzo de la exigencia documental. Se fija expresamente la obligación de identificar los costes de formación de forma separada en la contabilidad y de conservar toda la documentación justificativa durante al menos cuatro años, o el plazo superior que resulte aplicable conforme a normativa europea.
4. Interés de demora explícito. La devolución de cantidades indebidamente bonificadas comprende el interés de demora calculado desde el momento del disfrute de la bonificación. Esto no es nuevo, pero su relevancia práctica aumenta porque el procedimiento se ha acelerado.
Las empresas que hacen las cosas bien —comunican a tiempo, conservan documentación, identifican costes separadamente— no deben preocuparse. El sistema no se ha vuelto más estricto con quien cumple, sino más ágil en perseguir a quien no cumple.
Pero las empresas que gestionaban la formación bonificada «a la buena de Dios», confiando en que los errores se podrían subsanar sobre la marcha, tienen motivos para reconsiderar su enfoque. El margen de tolerancia se ha estrechado.
Antes, la empresa podía vivir la formación bonificada como un sistema burocrático donde los plazos eran flexibles y los documentos, orientativos. Ese tiempo se ha acabado. En 2026, la formación bonificada es un proceso de cumplimiento normativo con inspecciones reales, actas de liquidación y recargos. La única estrategia razonable es hacer las cosas bien desde el principio.
Si tuviera que señalar el cambio más transformador de la última década en formación bonificada, no sería una reforma normativa: sería la consolidación del aula virtual como medio válido para impartir formación presencial.
Lo que empezó en 2020 como una respuesta de emergencia a la pandemia se ha convertido en 2026 en una realidad consolidada. La Resolución del SEPE de noviembre de 2025 confirma expresamente que la formación presencial, o la parte presencial de una formación mixta, puede impartirse íntegramente mediante aula virtual, considerándose presencial a todos los efectos.
Esta consolidación ha abierto el sistema a empresas que antes lo usaban poco: organizaciones con trabajadores distribuidos geográficamente, empresas de servicios con personal en movilidad, pymes que no podían reunir a su equipo en un aula física. El aula virtual ha democratizado el acceso a la formación bonificada.
Antes del aula virtual, una empresa con tres oficinas en tres provincias tenía que organizar tres formaciones separadas, o bien asumir los gastos de desplazamiento. Hoy, todos sus trabajadores se conectan desde su puesto, el formador imparte una sola clase y todo queda registrado. La diferencia en coste y eficiencia es abismal.
— Ana María GonzálezLa tendencia formativa más clara de 2026 es el crecimiento explosivo de la formación en inteligencia artificial. Las empresas están descubriendo que sus trabajadores necesitan saber usar herramientas como ChatGPT, Claude, Copilot y otras soluciones de IA generativa. No es una moda: es una necesidad competitiva.
La formación bonificada es el vehículo natural para este tipo de capacitación. Más del cincuenta por cien de la formación bonificada impartida actualmente se concentra en competencias digitales, y dentro de esa categoría, la inteligencia artificial es el área de mayor crecimiento. Le siguen ciberseguridad, análisis de datos y automatización de procesos.
Pero hay una segunda cara de la misma moneda: la IA también está transformando cómo se imparte la formación. Plataformas de e-learning que personalizan el itinerario para cada alumno según su ritmo y estilo de aprendizaje. Sistemas de evaluación automática que generan feedback inmediato. Tutores virtuales que resuelven dudas en tiempo real. Todo esto ya existe, y se está integrando progresivamente en la formación bonificada.
El segundo gran eje de transformación es la digitalización completa de los procesos administrativos. En 2026:
Los interesados, incluidas las personas físicas, deben relacionarse de manera electrónica con el SEPE y con FUNDAE. El papel ha desaparecido de las comunicaciones oficiales.
Se permite el uso de firma electrónica de responsables de formación, formadores y alumnos mediante captura de firma digitalizada o datos biométricos en los documentos que requieran firma.
El cuestionario de evaluación de calidad se puede cumplimentar en formato PDF digital, eliminando los trámites en papel.
La vida laboral de los participantes se valida en tiempo real con la Tesorería General de la Seguridad Social, permitiendo comprobar al momento si un trabajador está dado de alta.
La aplicación de FUNDAE ha incorporado en 2026 mejoras de usabilidad, como la carga automática de datos desde la TGSS, el replicado de autorizaciones a entidades organizadoras del ejercicio anterior, y la simplificación del alta de empresa.
No todo es optimismo. El sistema de formación bonificada en España tiene retos importantes que no acaban de resolverse.
Infrautilización del crédito. Cada año, millones de euros de crédito de formación se pierden sin consumirse. La mayoría de pymes españolas no utiliza su crédito, muchas ni siquiera saben que lo tienen. Esta infrautilización es el mayor fracaso silencioso del sistema.
Burocracia percibida. A pesar de los avances en digitalización, muchas empresas siguen viendo la formación bonificada como un proceso complejo. La existencia de múltiples organismos (FUNDAE, SEPE, ITSS) y la acumulación normativa genera una sensación de complejidad que aleja a los usuarios menos sofisticados.
Desconexión entre formación y necesidades reales. Un problema persistente es que muchas formaciones bonificadas se eligen para «consumir el crédito», no para resolver una necesidad formativa concreta. Esto produce cursos poco útiles, baja implicación de los trabajadores y una sensación generalizada de burocracia con poco retorno real.
Fraude y prácticas de bajo valor. Persisten empresas y entidades cuyo modelo de negocio se basa en agotar el crédito de las empresas sin alinear contenidos con necesidades reales. Las nuevas normativas de control van en la dirección de erradicar estas prácticas, pero el camino es largo.
Si tuviera que apostar por las tendencias que marcarán la formación bonificada en los próximos cinco años, estas serían mis cinco apuestas:
1. Consolidación del aula virtual como modalidad preferente para formación síncrona. La formación presencial pura se reservará para casos que realmente requieran presencia física (habilidades manuales, certificaciones específicas).
2. Personalización del aprendizaje mediante IA. Los itinerarios formativos dejarán de ser cursos estándar para convertirse en trayectos adaptados al perfil, ritmo y objetivos de cada trabajador.
3. Mayor integración con los planes estratégicos de las empresas. La formación bonificada dejará de ser un trámite para convertirse en parte del plan de desarrollo del talento. Las empresas que lo entiendan tendrán ventaja competitiva.
4. Endurecimiento continuo del control documental. El RD 1189/2025 es solo un paso. Vendrán más exigencias de trazabilidad, más verificaciones automatizadas, más inspecciones ex post.
5. Desaparición progresiva de las prácticas fraudulentas. Los centros de formación sin contenido real y las gestorías que «venden créditos» tendrán cada vez menos espacio. Quedarán las empresas serias, con formación de calidad, gestión rigurosa y capacidad de demostrar resultados.
El sistema de formación bonificada español es imperfecto. Tiene burocracia, tiene fricciones, tiene cambios normativos constantes. Pero sigue siendo, con diferencia, el mejor instrumento que tienen las empresas españolas para invertir en la formación de sus equipos sin que les cueste más dinero del que ya cotizan a la Seguridad Social. Los que lo usan bien, ganan. Los que lo ignoran, pierden. Así de simple.
Este es el último artículo de esta colección. Hemos recorrido juntos los diez aspectos fundamentales de la formación bonificada en España: qué es, cómo calcular el crédito, requisitos, errores frecuentes, modalidades, plazos, el papel del RLT, las ventajas para pymes y, ahora, hacia dónde va el sistema.
Espero que estos diez artículos te sirvan como referencia cuando necesites resolver una duda, tomar una decisión o explicar algo a alguien en tu empresa. El objetivo de La Biblia de la Formación Bonificada nunca ha sido hacer publicidad de CiberAula: ha sido poner en manos de las empresas españolas un conocimiento práctico, riguroso y útil sobre un sistema que les beneficia y que muchas no aprovechan.
Si tras leer la colección completa decides que prefieres que alguien se ocupe de toda la gestión, en CiberAula llevamos veinticinco años haciéndolo. Pero si decides gestionarlo internamente, también tienes todo lo que necesitas para empezar. La formación bonificada es tuya: es dinero tuyo, es un derecho tuyo. Lo único que te queda es usarlo.
Has leído La Biblia. Ahora hablemos de tu caso concreto. Sin compromiso, sin letra pequeña.