El sistema FUNDAE está diseñado para proteger especialmente a las empresas pequeñas. Crédito mínimo garantizado, exención de cofinanciación para las más pequeñas, acumulación de crédito no consumido. Si tu empresa tiene menos de cincuenta trabajadores, este artículo te interesa.
Cuando hablamos de formación bonificada, muchas pymes creen que «no es para ellas». Piensan que es un sistema pensado para grandes empresas con departamentos de recursos humanos y presupuestos enormes. Error. El sistema FUNDAE está, de hecho, especialmente diseñado para proteger a las empresas pequeñas. Y lo hace con mecanismos concretos, reconocibles, que voy a explicarte uno por uno.
Todas las empresas que cotizan por formación profesional en la Seguridad Social disponen de un crédito mínimo garantizado de 420 euros al año, con independencia de su tamaño, antigüedad o de lo que hayan cotizado el año anterior. Este es el primer gran pilar de protección para las empresas pequeñas.
En la práctica, esto significa que una microempresa con uno o dos trabajadores que apenas haya cotizado unos pocos cientos de euros por formación profesional sigue teniendo derecho a esos 420 euros. No hay castigo por tener poca plantilla o bajos salarios: el mínimo se aplica a todos.
Aquí viene un dato que pocas empresas conocen. El crédito de formación no es un sistema equitativo en sentido matemático. Es un sistema solidario, deliberadamente redistributivo.
Las empresas de 1 a 9 trabajadores recuperan el cien por cien de lo que han cotizado por formación profesional. Si eso es inferior a 420 euros, reciben el mínimo garantizado. A medida que aumenta el tamaño de la empresa, el porcentaje de bonificación baja:
| Tamaño de empresa | % que recupera de lo cotizado | Lo que aporta al sistema |
|---|---|---|
| 1 a 9 trabajadores | 100 % | Cero. Lo recuperan todo. |
| 10 a 49 trabajadores | 75 % | 25 % va al fondo común. |
| 50 a 249 trabajadores | 60 % | 40 % va al fondo común. |
| 250 o más trabajadores | 50 % | 50 % va al fondo común. |
Esa diferencia entre lo que las grandes empresas cotizan y lo que recuperan en forma de crédito es lo que nutre el fondo común. Ese fondo es lo que permite que las microempresas —que cotizan muy poco— tengan garantizados sus 420 euros. Es solidaridad empresarial con nombre y apellido, aunque rara vez se explica así.
Cuando explico esto a las pymes con las que trabajo, muchas se sorprenden. Nunca se habían dado cuenta de que el sistema estaba diseñado para ayudarlas específicamente. Y cuando lo entienden, les da pena no haberlo aprovechado antes.
— Ana María GonzálezLas empresas de nueva creación tienen una fórmula específica para calcular su crédito: 65 euros por cada trabajador incorporado, según el primer recibo de liquidación de cotizaciones a la Seguridad Social, con el mínimo garantizado de 420 euros. Esta misma fórmula se aplica si una empresa abre un nuevo centro de trabajo durante el año: el crédito inicial se incrementa con 65 euros por cada trabajador nuevo.
Además, las empresas de nueva creación pueden elegir la fórmula más favorable entre esa y la del cálculo ordinario basado en cotizaciones, si ya han cotizado durante parte del ejercicio anterior.
La cofinanciación es la aportación económica que las empresas deben hacer a la formación bonificada, además del crédito. Se calcula computando los costes salariales de los trabajadores durante la formación y la diferencia entre el coste total y la bonificación aplicada. Los porcentajes son:
| Plantilla | Cofinanciación obligatoria |
|---|---|
| 1 a 5 trabajadores | Exentas. No cofinancian. |
| 6 a 9 trabajadores | 5 % |
| 10 a 49 trabajadores | 10 % |
| 50 a 249 trabajadores | 20 % |
| 250 o más trabajadores | 40 % |
Las microempresas de 1 a 5 trabajadores están completamente exentas de cofinanciación. Pueden bonificarse el cien por cien del coste de la formación hasta agotar su crédito, sin aportar nada adicional. Las de 6 a 9 trabajadores aportan solo un cinco por cien, una cantidad muy modesta en la práctica.
Esta es, en mi opinión, una de las ventajas más infrautilizadas del sistema. Las empresas con menos de cincuenta trabajadores pueden acumular el crédito no consumido en un ejercicio para utilizarlo durante los dos ejercicios siguientes.
Esto significa, por ejemplo, que si tu empresa tiene un crédito de 800 euros en 2026 y no lo utiliza, puedes reservarlo y usarlo en 2027 o 2028. Si a ese crédito de 800 euros le sumas los créditos anuales de los años siguientes, puedes acumular un presupuesto formativo bastante mayor.
Para activar esta acumulación, la empresa debe marcar la casilla correspondiente en la aplicación de FUNDAE antes del 30 de junio del ejercicio en curso. Es un trámite de apenas unos segundos. Si no se marca, el crédito se pierde el 31 de diciembre, como si fueras una empresa grande.
Cada junio recibo llamadas de pymes que se han enterado demasiado tarde. «Ana, no sabía que había una casilla...» Si tu empresa tiene menos de cincuenta trabajadores y crees que no vas a consumir todo el crédito este año, marca la casilla. Son tres clics y un ahorro potencial de cientos o miles de euros.
Un dato que muchos autónomos desconocen: si eres autónomo con trabajadores a tu cargo, y esos trabajadores cotizan por formación profesional, puedes aplicar bonificaciones de formación para ellos. El sistema FUNDAE no es solo para sociedades mercantiles: cualquier empleador que cotice por formación profesional tiene acceso.
Lo que no puede hacer un autónomo es bonificarse formación para sí mismo como autónomo individual. La formación bonificada es para los trabajadores por cuenta ajena de la empresa, no para los titulares del negocio.
Si tu pyme forma parte de un grupo de empresas que dispone de crédito, puedes disponer del cien por cien de tu cuota. Es decir, aunque tu empresa individual recuperaría solo un porcentaje por su tamaño, al pertenecer a un grupo con crédito disponible, puedes bonificarte el cien por cien de lo cotizado.
Esta ventaja beneficia especialmente a pymes que forman parte de grupos empresariales más amplios y que sin esta regla recuperarían menos.
Después de todas estas ventajas, la pregunta lógica es: si el sistema es tan favorable para las pymes, ¿por qué tantas empresas pequeñas no lo aprovechan? La respuesta es sencilla: la gestión.
Una microempresa con tres trabajadores no tiene un departamento de recursos humanos. Su administración la lleva el propio dueño o una gestoría externa, que suele estar ocupada con nóminas, facturación e impuestos. La formación bonificada, aunque no es complicada, requiere: dar de alta la empresa en la aplicación de FUNDAE con certificado digital, comunicar cada acción formativa, informar a la RLPT si existe, conservar documentación durante cuatro años, aplicar las bonificaciones en los seguros sociales, archivar todo correctamente.
Para una pyme, cada uno de esos pasos consume tiempo que no tiene. Y cualquier error —un plazo incumplido, un documento perdido— puede costar la bonificación entera.
Por eso, la mayoría de las pymes delegan la gestión FUNDAE en una entidad organizadora externa. A cambio de una compensación económica (imputable como coste de organización dentro de los límites legales: 20 % para empresas de 1 a 5 trabajadores, 15 % para empresas de 6 a 9, y 10 % para el resto), la entidad se encarga de toda la burocracia. La empresa solo tiene que elegir la formación y facilitar los datos de los participantes.
El sistema FUNDAE no es perfecto, y tiene sus zonas de fricción. Pero si algo queda claro después de analizar sus mecanismos, es que está diseñado para ayudar a las empresas pequeñas más que a las grandes. El problema es que muchas pymes lo ignoran. Si gestionas una empresa pequeña y nunca has utilizado tu crédito de formación, probablemente estás perdiendo cientos de euros al año que son tuyos por derecho.
Nos encargamos de toda la gestión FUNDAE sin complicaciones. Perfecto para empresas pequeñas.