Impartir el curso no basta. Hay que demostrar que se evaluó la calidad, que el alumno aprendió y que recibió su diploma. Son tres obligaciones distintas que la gente confunde, y las tres las mira la inspección.
Toda acción bonificada arrastra tres obligaciones de evaluación distintas. Una: entregar el cuestionario de calidad de FUNDAE a todos los que finalicen (rellenarlo es voluntario para ellos; recopilar y custodiar los rellenos, obligatorio para ti). Dos: evaluar el aprendizaje y conservar la prueba. Tres: entregar el diploma en un plazo máximo de 2 meses — de aprovechamiento si superó la evaluación, de asistencia si no —, y poder acreditar esa entrega. Fallar en cualquiera de las tres tiene consecuencia económica: desde la reducción de la bonificación hasta la devolución.
Hay una idea peligrosa que circula por ahí: que la formación bonificada termina cuando acaba el curso y se comunica la finalización. No. Justo ahí empieza la parte que más se descuida y la que más mira la inspección: las evidencias. Porque el sistema no te paga por dar formación, te paga por demostrar que esa formación tuvo calidad, que el alumno aprendió y que se le acreditó. Tres cosas separadas, con sus propias reglas, que vamos a desenredar una a una.
El lío nace de meter todo en el mismo saco de «la evaluación». Pero son tres trámites independientes, regulados de forma distinta:
Cumplir una no exime de las otras. Y cada una tiene su propio modo de fallar y su propia sanción. Vamos con ellas.
Es obligatorio en todas las acciones bonificadas, según la Orden TAS/2307/2007. FUNDAE tiene un modelo oficial que se descarga desde el aplicativo, ya con los datos identificativos del grupo precargados; desde 2023 existe como formulario PDF que se cumplimenta y archiva en electrónico. Puedes usar un modelo propio o el papel, siempre que no falte ninguna de las preguntas del modelo de FUNDAE.
El matiz que casi nadie cuenta bien: la obligación es distribuirlo, no que lo rellenen. Tienes que hacer llegar el cuestionario a todos los participantes que finalicen, el último día del curso. Pero cumplimentarlo es un derecho del alumno, no un deber: si decide no rellenarlo, no pierde nada ni pasa nada con su formación. Lo que sí es obligación tuya es recopilar y custodiar los que sí se rellenen.
Si no distribuyes el cuestionario, o no conservas los cumplimentados, o no puedes acreditar que intentaste entregarlo, la consecuencia es directa: reducción de la bonificación en la cuantía correspondiente a cada trabajador afectado (artículos 12 y 13 de la Orden TAS/2307/2007). No es una multa abstracta: es menos dinero recuperado, alumno por alumno.
Tres apartados componen el cuestionario: I. datos identificativos de la acción (vienen precargados), II. datos de clasificación del participante y III. valoración del curso (contenido, metodología, formador, utilidad para el puesto, organización). Las respuestas son confidenciales y anónimas. Si te llega un requerimiento, debes remitir los cuestionarios afectados en el formulario PDF del aplicativo, en formato electrónico. ¿Quieres proponer mejoras al modelo? FUNDAE tiene un buzón para eso: evaluacion@fundae.es.
Esta es la que demuestra lo importante: que el trabajador adquirió los conocimientos. La normativa obliga a evaluar el aprovechamiento de los alumnos y a conservar la acreditación de esa evaluación. No vale con decir «aprobó»; tiene que haber una prueba detrás, y guardada.
Cómo se evalúa depende de la modalidad:
| Modalidad | Cómo se evalúa el aprendizaje |
|---|---|
| Presencial | Pruebas escritas, ejercicios prácticos, resolución de casos, debates, participación en clase. |
| Teleformación | Tests autocorregibles, actividades entregadas, controles de aprendizaje y el seguimiento del tutor. |
Estos controles de aprendizaje y pruebas de evaluación no se quedan en un cajón: forman parte del expediente del grupo, que es justo lo que una inspección abre para comprobar que la formación fue real. En teleformación, además, conviene descargar y guardar los informes automáticos del LMS (actividad, interacción, resultados de los tests).
El resultado de esa evaluación decide qué documento emites, y aquí está una distinción clave que mucha gente desconoce:
FUNDAE propone un modelo de diploma —se puede generar desde el aplicativo una vez finalizado el grupo y grabados los datos de los participantes—, pero no impone un formato. Puedes diseñar el tuyo, con una condición tajante: si usas un modelo propio, no puede llevar el logo de FUNDAE; el logo es solo del modelo oficial.
Sea cual sea el diseño, el diploma debe incluir como mínimo:
Dos números que no admiten descuido. El diploma o certificado hay que entregarlo en un plazo máximo de 2 meses desde la finalización de la formación. Y toda esta documentación —cuestionarios, evaluaciones y diplomas— se conserva 4 años desde la aplicación de la bonificación.
Lo que más cae en inspección no es no entregar el diploma: es no poder demostrar que lo entregaste. Te crees cubierto porque mandaste el PDF por email, pero si no tienes el recibí ni un registro, para FUNDAE es como si no lo hubieras entregado. Y eso puede acabar en devolución de la bonificación de ese alumno.
— Ana María GonzálezPor eso, acreditar la entrega es tan importante como la entrega misma. Vale un recibí firmado por el participante, o —en teleformación— la puesta a disposición del diploma en la plataforma, que deja rastro. Si no puedes acreditarlo, FUNDAE considera la obligación como no cumplida y puede reclamar la devolución de lo bonificado.
Conviene verlo con los ojos de quien inspecciona, porque estas tres piezas son evidencias estrella. Cuando llega una actuación de control, dentro del expediente del grupo se buscan: el control de asistencia (o el registro de conexiones en teleformación), los controles de aprendizaje y pruebas de evaluación, la acreditación de la entrega de diplomas y certificados, y los cuestionarios de calidad cumplimentados (o la prueba de haberlos distribuido). Si quieres profundizar en cómo se desarrolla una inspección, lo tienes en inspecciones y seguimiento.
Para no mezclarlo con trámites vecinos:
Tres documentos que parecen burocracia y son, en realidad, la prueba de que tu formación fue de verdad. Entrégalos bien, guárdalos y, sobre todo, ten cómo demostrarlo. Esa es la diferencia entre una bonificación tranquila y una devolución con intereses.
Sí. Es obligatorio en toda acción bonificada según la Orden TAS/2307/2007. Hay que entregarlo a todos los participantes que finalicen el curso; cumplimentarlo es un derecho del participante, no una obligación, y si no lo rellena no pierde ningún derecho. La empresa debe recopilar y custodiar los cuestionarios cumplimentados durante cuatro años. No distribuirlos ni custodiarlos provoca la reducción de la bonificación por cada trabajador afectado.
Depende de la evaluación del aprendizaje. Si el participante supera la evaluación, se emite un diploma de aprovechamiento. Si la formación no se evalúa o el participante no supera las pruebas, se emite un certificado de asistencia.
Como mínimo: la denominación completa de la acción formativa, los contenidos, la duración total en horas, la modalidad (presencial, teleformación o mixta), las fechas, la firma del responsable del centro y la fecha de emisión. FUNDAE propone un modelo pero no impone formato; si usas un modelo propio, no puede llevar el logo de FUNDAE.
En un plazo máximo de dos meses desde la finalización de la formación. Además hay que poder acreditar la entrega, mediante un recibí firmado por el participante o la puesta a disposición en la plataforma de teleformación. Si no se acredita la entrega, puede dar lugar a la devolución de la bonificación.
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